Editorial
Carta abierta al Papa Francisco

Ladrones y prostitutas

La actriz Eugenia Tobal con el Papa Francisco.

Por Mario Casalongue, co fundador del Grupo Católico Emmanuel (Dios con nosotros), en la ciudad de Rojas, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Querido Papa Francisco:

Usted sabrá mejor que yo lo que Jesús les dijo a sus apóstoles en la Lectura del santo Evangelio según San Mateo 21,28-32: “En verdad os digo que los publicanos (ladrones) y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándonos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis”.

Habrás estudiado hasta el hartazgo que una de las que siempre estuvo junto al Mesías fue María Magdalena, una mujer de vida fácil que entregaba su cuerpo por dinero, y a la cual Jesús salvo de ser lapidada, al afirmar que “el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”.

Fue un ladrón arrepentido, que le dijo a Jesús, cuando estaba crucificado a su lado: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” (Lucas 23:42). Como respuesta, Jesús le dijo: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43)”.

El Señor siempre estuvo rodeado de pecadores, blasfemos y delincuentes de la peor calaña, es verdad, los cuales fueron quienes creyeron en él y lo siguieron incondicionalmente, pero es no menos cierto que todos ellos se arrepintieron de las cosas que hicieron mal e hicieron en sus vidas lo que hoy llamaríamos “borrón y cuenta nueva”.

Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos, les decía Cristo cuando sus enemigos le buscaban la quinta pata al gato al revelar el pasado de quienes lo seguían. Y es verdad, ese siempre ha sido el lema de nuestra Iglesia. Ayudar al otro a ser mejor persona en la vida, sin juzgar, sin condenarlo.

Usted también, Papa Francisco, recibe a ladrones y prostitutas cotidianamente, y no está mal que lo haga, por ser el representante terrenal de Jesús. Pero tenga claro que todos esos que se sacan fotos con usted, sonriendo orgullosos para la selfie o emocionándose para las cámaras, no están para nada arrepentidos ni lo van a estar jamás.

Si los kirchneristas o macristas (incluido el actual presidente) tuvieran la oportunidad de seguir robando hasta al hartazgo, de seguro lo harían nuevamente, sin vergüenza o culpa alguna. Los K siguen defendiendo al “modelo nacional y popular” con el cual se llenaron los bolsillos, y el niño Mauricio no sabe cómo esconder tanta plata choreada por él y su estirpe en detrimento de todos los argentinos. Es más, quiere blanquear al padre con una ley. Arrepentimiento, cero.

La prostituta vip Vicky Kipolitakis se sacó una foto con usted, pero no cambió su forma de vida después de eso. Luego de comerle la billetera al acomplejado José Ottavis siguió haciendo lo propio con otros tipos importantes de la Argentina. Y va a ejercitar esa antigua profesión hasta el final de sus días para sostener su ritmo de vida en Puerto Madero. Arrepentimiento, cero.

Sintiéndose tocada con la varita del espíritu santo, la actriz Eugenia Tobal, fue a programas de televisión promocionando su foto con usted, querido Papa Francisco, y casi llorando, dijo sentirse purificada. Pero en el programa de Susana Roccasalvo, cuando pasaron a hablar de hombres, dijo algo así como que “pruebo de todo y a todos, total en la variedad está el gusto”. En criollo: “me cabe cualquiera”. Si esta piba entra al Reino de los Cielos, le prometo que pongo una Pizzería en Once en sociedad con Barrabás, con Judas Iscariote como mozo.

Maradona hay uno solo. Messi hay uno solo. Perón hubo uno solo. Olmedo hubo uno solo. Gardel hubo uno solo. Jesús, hay uno solo.

Jamás podrá usted emular a Jesús, querido Papa Francisco, con todo el cariño y el respeto que le tengo, porque usted es como el nutricionista que en lugar de elaborar una dieta sana en alimentos, te dice guiñándote un ojo: “Comé todo lo que quieras, pibe, si total te vas a morir igual. Cuando mucho, tomate un pantoprazol para poder hacer la digestión y poder dormir tranquilo de noche”.

Siga recibiendo en su despacho a inescrupulosos que buscan calmar sus conciencias con una simple foto. Siga atendiendo a demonios en la Casa del Señor. Por más que usted intente abrirles las puertas del cielo, ambos sabemos que tienen doble traba y cámaras de seguridad. Ojalá yo esté equivocado, y de ser así, le pido mil disculpas. Dios lo bendiga.

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