Columna médica

Los diez beneficios de las bacterias para la salud

Los seres humanos llevamos entre uno y dos kilos de microbios en nuestro tracto gastrointestinal que nos ayudan a digerir la comida. (Imagen ilustrativa).

Por Fernando Burgos (*) 

Somos lo que comemos, pero sobre todo, somos las bacterias que tenemos. Si bien suelen ser tomadas como sinónimo de enfermedad, la mayor parte de los microbios son nuestros amigos, al menos los que viven dentro de nuestro intestino y en la superficie de nuestra piel. En conjunto, esas pequeñas criaturas son conocidas como el microbioma.

Los seres humanos llevamos entre uno y dos kilos de microbios en nuestro tracto gastrointestinal que nos ayudan a digerir la comida, nos proporcionan vitaminas que no podemos generar por nuestra cuenta, y nos protegen de los microbios que nos enferman, entre otras muchas funciones.

Un estudio de 2014 encontró que el microbioma del hombre moderno es un tercio menos diverso que el de nuestros antepasados. Una de las explicaciones es que estamos obsesionados con destruir el microbioma con jabones antibacteriales y geles que no hacen más que matar lo bueno junto con lo malo.

Los prebióticos y los probióticos mejoran el balance microbiano en el intestino. Los prebióticos son una fibra dietética que al llegar al intestino sirve de alimento para las bacterias benéficas; en cambio, los probióticos son microorganismos vivos presentes en los alimentos que consumimos.

Los alimentos funcionales contienen probióticos y algunas de las bacterias saludables que ya pueblan nuestro cuerpo. Incluyen a los lactobacillus, bífidobacterias, bacillus y levaduras, y pueden inhibir a los patógenos entéricos mediante la secreción de agentes antibacterianos (bacteriocinas).

Entre los alimentos funcionales que comúnmente consumimos donde se encuentran probióticos son: el chucrut, el yogur, quesos, pero el mayor exponente de un alimento funcional con probióticos es la lactancia materna.

El consumo de alimentos que favorecen a nuestras bacterias intestinales se conoce como prebióticos. Las frutas y verduras frescas han sido propuestos como terapia adyuvante en el tratamiento en la diarrea aguda, síndrome de intestino irritable, cólicos, diarrea por antibióticos, vaginosis, obesidad, alergias y depresión entre otras.

Además, el consumo de fibras beneficia por el contenido de los prebióticos a las bacterias que son buenas en nuestro intestino. La falta de consumo de fibras hace el ph del intestino más alcalino. En un intestino alcalino, las bacterias patógenas prosperan en la alcalinidad, lo que puede dar lugar a la fatiga y la confusión mental.

Un entorno alcalino del intestino también puede hacer que las paredes del colon más permeable, lo que resulta en bacterias se filtran en el torrente sanguíneo. Esto se conoce como "síndrome de intestino permeable", y puede causar inflamación, que muchos científicos creen hoy es el culpable detrás de enfermedades como la obesidad, enfermedades del corazón e incluso el cáncer.

Existen miles de especies de bacterias en el colon y como explica el gastroenterólogo Stephen O'Keefe, de la Universidad estadounidense de Pittsburgh, “funcionan como una orquesta, tocan juntas para llegar a una melodía".

El balance microbiano en el intestino genera muchos beneficios entre los cuales se encuentran:

Disminución de la inflamación: El consumo de alimentos fritos y procesados ​​puede generar inflamación. Sin embargo, los alimentos ricos en fibra permiten que las bacterias produzcan niveles más altos de un ácido graso llamado butirato, el cual reduce la inflamación en el cuerpo.

Control de peso: Muchos estudios han demostrado que las personas obesas tienen niveles más altos de bacterias malas en su intestino llamadas firmicutes, y que las personas más delgadas tienen mayores niveles de bacterias buenas llamadas bacteroidetes. El British Journal of Nutrition publicó un estudio en el que se logró la pérdida de peso en mujeres con sobrepeso gracias al suministro de probióticos que incluían bacteroidetes, en combinación con una dieta baja en calorías.

Mejora la piel: Enfermedades de la piel como el eccema, la psoriasis y el acné se han relacionado con la inflamación, que está vinculada a nuestro sistema inmunológico que, a su vez, está ligado a nuestro intestino. Los estudios preliminares parecen indicar que un microbioma equilibrado puede ayudar a resolver patologías dérmicas.

Ayuda a prevenir los resfriados: La clave para un sistema inmunológico saludable es un microbioma sano. Un estudio analítico publicado en el Diario de Corea de Medicina Familiar encontró que los probióticos pueden ayudar en la prevención de un resfriado.

Ayuda en la salud vaginal: La vagina posee un PH naturalmente ácido el cual ayuda a protegerse de los microbios que de otro modo podrían conducir a infecciones vaginales. Un microbioma sano y equilibrado ayuda a mantener el ph.

Protege de la depresión: Una revisión publicada en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry demostró que la fuerte relación entre el intestino y el cerebro. El 95% de la serotonina, la hormona de la felicidad, se produce y se almacena en el intestino. Algunos estudios han demostrado que la alimentación de ratones con probióticos en situaciones estresantes reduce su nivel de hormonas de estrés.

Protege de los agentes patógenos: Un estudio publicado en la revista Nature Immunology mostró que un microbioma sano podría prevenir que patógenos peligrosos colonizaran en el intestino.

Controla el apetito: Una bacteria llamada helicobacter pylori puede alterar el nivel de una hormona llamada grelina, que inhibe el hambre. El uso excesivo de antibióticos, así como una dieta rica en alimentos procesados ​​y refinados, afecta de forma negativa a nuestras bacterias intestinales, pueden disminuir los niveles de helicobacter pylori y aumentar el apetito.

Reduce el riesgo de ataque al corazón: Un estudio mostró que los pacientes con un precursor de la enfermedad cardíaca conocida como hipertrigliceridemia, después de que se les dio un régimen de probióticosdurante 12 semanas, mostraron una marcada disminución en su nivel de triglicéridos, así como mejoras en otros factores de riesgo de un ataque al corazón.

Ayuda en la función cerebral adecuada: Un estudio de la Universidad de Cork mostró que un ambiente intestinal desequilibrado puede conducir a una ruptura en el gen responsable de la producción de mielina, que es la capa de células nerviosas que ayuda a aislar los impulsos eléctricos que utilizan las células nerviosas para comunicarse. Tal degradación de la mielina es el principal síntoma de la esclerosis múltiple.

Una alimentación saludable, ejercicios físicos y bacterias benéficas son parte de una vida saludable.

(*) MN° 81759, miembro de la Red de Pediatras “Niños sanos, niños felices”. 

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