Historia viva de la historieta argentina

Rubén Meriggi le anticipa a NOVA en exclusiva el relanzamiento de Crazy Jack

  • Crazy Jack, en el pincel de Rubén Meriggi.
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  • Crazy Jack, en el pincel de Rubén Meriggi.
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Por Ariel Avilez, redactor especializado en cómics, especial para NOVA

Con poco más de cuatro décadas dibujando historietas, Rubén Meriggi es hoy uno de los referentes indiscutidos de nuestras viñetas, un historietista exitoso con varios hits en su haber (Wolf, Crazy Jack, Almanzor, Cyborg, Conan, Hiras - hijo de Nippur) y muchos más que están esperando su turno para salir a la luz. Si bien el grueso de su carrera lo realizó en la  ya desaparecida Editorial Columba, el hombre trabajó y trabaja incesantemente para el exterior. De eso y de mucho más hablamos con él el pasado 10 de febrero en su casa, en Victoria, partido de San Fernando, provincia de Buenos Aires, donde nos recibió muy cordialmente. Pero la excusa principal para arreglar el encuentro fue la de confirmar un grato rumor que circulaba en las redes sociales: el regreso del más emblemático de sus personajes, Crazy Jack.

- Queremos conocer más acerca de esta noticia que llegó a nosotros y que habla del relanzamiento de Crazy Jack. ¿Nos quiere contar de qué se trata?

-Mirá, ya en 2016 tuve la suerte de volver a dibujarlo y lo hice para la antología de Adrián Paglini que se llamaba Héroes Argentinos...

- De Editorial Universo Retro.

-Exacto. Me preguntó si quería volver a dibujar a Crazy Jack, y luego de pensarlo un poco -es un personaje al que quiero mucho y que me dio muchas satisfacciones- le dije que sí e hicimos tres episodios. Y ya ahí es que empezó el tema del regreso ¿no? Porque ya en Columba, Crazy tenía la particularidad de que tuvo varios 'regresos'. Incluso cada vez que retornaba, en la editorial sacaban publicidades que decían 'Regresa el gigante de los cabellos blancos...', cosas así. Entonces hice esto para Universo Retro y llegó a oídos de una editorial que está en Rosario -una editorial que se llama Fog of War-, y a esta gente le interesaba tener un personaje fuerte en su catálogo y entonces eligió a Crazy.

- Buenísimo.

Esto en realidad viene de más atrás. Cuando cerró Columba yo hice un one shot (un episodio completo, un comic book completo) de Crazy Jack; lo editamos con el hijo de Tusam que estaba con la idea de tratar de producir una línea de cómics.

- A pedido ¿no? Algo así.

-Sí, era impresión por demanda. Esto fue en 2001 y él ya tenía esa idea que es lo que se está haciendo ahora.

- Fue un pionero, el hombre.

-Sí sí. Habíamos sacado tres cómics y uno de ellos era Crazy -que yo ya lo tenía preparado y se lo terminé dando a él-, con el regreso de quien era su novia de por aquel entonces: Venecia. Un personaje que cuando se publicaba en la D'Artagnan no me gustaba el final que se le dio. Fue una de las pocas veces que no tomamos una decisión juntos, porque la mayoría de los guiones los hacíamos juntos con Manuel (Morini, guionista de la serie). Y medio que me sorprendió ese episodio. Si bien Venecia fue infectada por un virus de vampiro -también ahí fuimos pioneros con toda esta onda de zombies, vampiros y qué sé yo-, me tomó de sorpresa que se muriera. Y no me gustó. Lo dibujé en su momento con disgusto.

- Era un personaje fuertísimo, carismático, apareció desde los primeros episodios...

- Sí, claro... Era un personaje muy fuerte. Para mí pasó lo mismo que con Crazy. Manuel es el que escribe Crazy, él es el que crea Crazy como personaje; yo soy el que crea a Crazy desde lo gráfico, la figura, todo eso... Y fue una simbiosis, algo muy copado que se dio entre nosotros al crearlo. Y con Venecia pasó lo mismo: se transformó en un personaje fuerte.

- Y de ambos. Porque la personalidad gráfica del personaje, su look, era tan interesante como las cosas que le pasaban.

-Claro. Y sucedió eso porque él no me daba indicaciones de cómo debían ser los personajes, todo el diseño corría por mi cuenta, me daba la libertad absoluta para que lo hiciera yo. Se logró algo muy copado.  Fue entonces que se me ocurrió -ya que tenía la posibilidad- de clonarla de alguna manera en ese one shot que había hecho con Leonardo (el hijo de Tusam). De ese cómic se hicieron quinientos ejemplares que se agotaron en "Leyendas", que era un evento que se hacía en Rosario. Años después, cuando yo coordinaba la revista Magma (de Editorial Thalos), lo refirté y lo publiqué en episodios separados, en tres capítulos, en tres revistas, porque estaba pensado así. ¿Qué fue lo que pasó? No fue publicado íntegramente, porque por temas de la diagramación de la revista hubo que sacar alguna página o algo... y ese laburo siempre está entre esas cosas que uno dice 'pucha, nunca lo pude publicar de una forma completa".
Y bueno, a estos chicos de Fog of War al venirme con esta idea yo les dije 'miren, yo tengo esto'; y ahí surgió la posibilidad de publicarlo como corresponde. Es una saga que continúa lo que quedó pendiente en su etapa en Columba y, encima, existe la posibilidad de pasado un año, año y medio, publicar la continuación. Porque lo que yo hice para Universo Retro es la continuación de ese one shot; y ahí cierra todo, ahí termina la saga esa donde Venecia regresa como... bueno, lo dejo ahí para que los lectores luego lo compren y lo lean.

- ¿Qué características tendrá el libro? Cantidad de páginas, tamaño... Si lo piensa, Crazy se viene publicando en distintos tamaños desde que dejó de salir en la D'Artagnan.

- Esas cosas siempre dependen de los presupuestos con que se manejan las editoriales. Todavía no me adelantaron nada al respecto. El libro este que va a salir tiene cuarenta y ocho páginas... Y yo les pedí a ellos por favor -porque me pareció interesante ya que la historia está centrada en Venecia- que se publique algo respecto a la historia de una chica que se llama Venecia por el personaje, y que hasta se hizo hacer un tattoo de ella; pedí que se publicase una nota plus -además de la que vos escribiste como introducción sobre Crazy- junto con las fotos de ella y el tatuaje, porque me parece que es un condimento interesante.

- ¡Y además es rosarina, como la editorial!

-Es rosarina, sí, cierra todo, perfecto. Que aparezca ahí, me parece bárbaro. Dibujé una tapa inédita para el libro y aquí estamos, esperando que salga porque supuestamente se va a presentar en un evento que se llama "Dibujados" y en la "Comic-Con" de mayo. También se estaba viendo el tema de hacer presentaciones en comiquerías de acá, de Buenos Aires.

- Bueno, por ahí está Ud. cansado de hablar de este tema, pero como el público se renueva ¿nos puede contar algo acerca del origen de Crazy Jack, cómo surgió el personaje, cómo lo hablaron con Morini o si hubo participación de un tercero antes de que comenzara a salir en la D'Artagnan?

-El tema fue así: Crazy Jack, como tantos otros personajes, es una idea que empezó a desplegar Antonio Presa, que era el director de arte de Columba. Siempre fue escrito por Manuel Morini, que firmaba como Gustavo Amézaga, pero tenía otro dibujante: Emiliano Parmeggiani. Si no me equivoco, creo que sólo llegaron a hacer un solo episodio.

- Un piloto, digamos.

-Fue como un piloto, sí, pero ahí es cuando se metió Presa en este tema. Tuve la suerte de que yo venía creciendo como dibujante... A ver, crecer en la editorial se daba cuando vos comenzabas a vender; y por aquel entonces yo, dibujando Wolf, ya estaba haciendo un laburo interesante para la editorial.

- Ya estaba jugando en primera, con un viejo personaje de Robin Wood.

¡Claro! Jorge Zaffino ya había hecho algo brutal, y a mí me tocó continuar la bestialidad -la bestialidad en el mejor sentido- que había logrado él.

-Encima fue una etapa interesantísima con el guionista Armando Fernández.

-Para mí fue lo mejor que hicimos con Armando y, desde mi punto de vista, creo que es lo mejor que escribió Armando. Es lo más parecido a Robin Wood que hizo él, y hay capítulos que son memorables... Y haciendo Wolf con Armando fue cuando aprendí esto de trabajar en equipo. Porque muchas de las cosas que suceden en la serie fueron conversadas entre los dos. Vuelvo a contarlo porque no toda la gente lo sabe: hicimos un final; tiene un final, Wolf. Nosotros hicimos el final.

- Trataron de cerrar la serie...

-¡La cerramos! No es que tratamos. Lo que pasa es que después ellos la continuaron... Claro, el personaje vendía. Pero salió el capítulo final, está el capítulo final impreso. El tipo se va, se pierde en el bosque y no sabés si está muerto o qué es lo que le pasó. Y termina con un pergamino, igual como había empezado la serie en el episodio uno que había hecho Jorge (Zaffino). Bueno, pero en medio de toda esta película, Presa me ofrece dibujar Mark 2. ¿Pero qué pasaba con Mark? La editorial tenía un conflicto con Ricardo Villagrán, dibujante de la serie, que no quería que se utilizara la imagen que él había creado de Mark. Llegué a dibujar las dos primeras páginas -que se las quedó Presa- donde Mark se ve de espaldas siempre, y entra a un edificio lleno de mutantes, el edificio explota y Mark sale todo quemado. Y después se pone una máscara de hierro. Ese es Mark 2.

- ¡Qué fuerte!

-Años después se hizo otro Mark 2, pero no recuerdo los autores...

- La dibujó Sergio Ibáñez sobre guiones de Pablo Muñoz.

-Claro. La mía era la continuación con Robin. O sea, yo hago las dos páginas, las entrego, y en el medio me entero del conflicto con Villagrán. No me gustó y entonces fui y le dije a Presa que yo en esas condiciones no iba a trabajar, que no quería ningún tipo de conflicto con Ricardo. Que si quería probábamos hacer otra cosas... Presa entonces intenta comprar para Columba los derechos de Mad Max -que eran carísimos- para que la dibujara yo en una serie. Intenta comprar eso y El Planeta de los Simios. Ninguna de las dos se pudo conseguir... Y es ahí donde Presa saca ese proyecto que estaban haciendo Manuel con Emiliano, lo rearma, y me llama a mí para que dibuje Crazy Jack.
Crazy al principio, lógicamente, estaba basado en Mad Max. Hay una similitud muy grande que después, cuando Manuel y yo nos vamos conociendo, se va separando del personaje... Y Crazy empieza a tener vida propia. Lo hablábamos mucho, Manuel empezó a leer mucha ciencia ficción...

- ¿Usted ya había trabajado antes con Morini?

-No, no, no. Ese fue nuestro primer trabajo juntos.

- Qué cosa increíble arrancar así, con algo que salió tan redondito.

-Pero sí. Además, somos hermanos de aventura. Y el tema con Manuel fue que para nosotros resultó algo muy gratificante esta serie, porque en Columba los éxitos siempre eran de Robin Wood y nosotros, que éramos pendejos, colocamos un primer éxito fuera de lo que era obra de Robin, generando una movida muy grande entre lectores adolescentes y lectores nuevos que Columba a veces no captaba.

- ¿Estamos hablando de principios de los ochenta, no? Época de auge de Robin, con series como Dago y otros clásicos.

-Exacto. Ochenta y dos, ochenta y tres ponele. E hicimos un ruido muy grande con Crazy, con la onda cyberpunk.

- Eso tiene que ver con su estilo de dibujo también, que era muy distinto a lo que hacían los demás ¿Cómo pudo imponerlo en una editorial que tenía fama de conservadora y que, viendo casos como el suyo, tal vez no lo haya sido tanto?

-Y sí, me costó mucho. Siempre me objetaban algo, siempre. Que era muy grandote, que era muy violento...

- ¿Y esas objeciones en qué redundaban? ¿Tenía que volver a redibujar viñetas, episodios...?

-No. Pasa que yo tenía la protección de Presa y al tipo le gustaba mi laburo. Yo chocaba con (Jorge) Vasallo, que era el que controlaba los guiones. Más que todo, el tema venía por el lado de los guiones. Y Vasallo venía y muy de tanto en tanto se metía con los dibujos; entonces aparecía Presa y me decía 'no lo hagás tan grandote, porque acá el cómic americano no va'. Entonces yo no lo hacía como realmente lo quería hacer, bajaba algún cambio; pero todos esos elementos que le iba agregando yo del cómic americano fue lo que le gustó a la gente, fue lo que le gustó a los pibes. A tal punto que te encontrabas con chicos que se cortaban el pelo como Crazy, bandas de rock... bueno, esta chica Venecia de la que ya hablamos, hija de un fanático de la serie que le puso a su bebé el nombre de la novia de Crazy. Gente con tatuajes de Crazy, de Wolf también; de mí Wolf, del Wolf con las pieles, con el físico masivo... Esa fue la idea y la idea pegó. ¿Entonces qué pasa? cuando los tipos van y revisan los números -porque no jodamos, esto lo manejan los números-, ven las ventas y dicen: 'bueno, dejemosló hacer al pibe'. Y así fue.

- De hecho hay muchísimas portadas dedicadas a Crazy Jack. Eso también debe significar algo.

-Significaba mucho. Las ventas levantaban mucho cuando aparecía Crazy en tapa.

- Respecto al rostro y al aspecto físico de Crazy ¿se basó en algún actor, en algún conocido suyo?

-Eso fue todo mío. Y es más, se metió tanto en mí que después me complicaba con las otras historias: todos eran Crazy. Entonces tenía que tratar de empezar a buscar la variante en las caras para que todas no se parezcan a la de él.
Pero en sí, la búsqueda del aspecto final de Crazy fue todo un proceso largo... El peinado, que al final no es el mismo que el del principio, la ropa... Y después es como que comenzó a ir saliendo solo. Le tocaba el pelo, se lo modificaba y siempre quedaba bien. O sea, digo lo que decía la gente ¿no? Columba no publicaba un correo de lectores, pero existía, llegaban cartas de interesados en tal y tal personaje y nosotros las leíamos. Llegaban miles de cartas, no llegaban veinte o treinta: miles de cartas. Cuando murió Venecia llovieron las cartas... ¡Imaginate cuando quedó tuerto Nippur! Fue tremendo.
Y Crazy se hizo de culto.

- ¿Crazy Jack estuvo hasta al final de la D'Artagnan, hasta la caída de Columba, o ustedes cerraron la persiana antes de que ocurriera eso?

-Antes, cerramos antes. Hacia mediados de los noventa, la editorial se fue apagando de a poquito y yo también estaba en otras cosas. Yo estaba haciendo Conan para afuera, y entregaba poco Crazy, así que estaba como alejado... Hay una etapa de la editorial en la que se mudó a la zona de Pompeya, y esas oficinas no las conocí nunca -y menos mal que no las conocí porque me dicen que era algo muy triste-; y sí volví cuando regresaron a la calle Sarmiento, y fue algo muy loco porque la editorial muere cuando regresa a Sarmiento, que era su sitio tradicional. Y me pasó algo muy particular -para mí ¿no?-, que es como que cerré el ciclo: pude hacer un último trabajo para Columba. Hice una historieta de un guerrero que se parecía a Conan -no recuerdo el nombre- con guiones de Armando Fernández, que se publicó en El Tony. Años después me encontré con ella en Santiago del Estero, cuando apareció un lector, un fan, que se había tomado el trabajo de hacerla encuadernar, y me dijo '¿me firma esto?'. Recién ahí me enteré de que a la historieta la habían publicado; esa historieta no la cobré.

- Antes de esto, yo recuerdo Blood Town, con guiones de Eduardo Mazzitelli.

-Claro. Esa la publicaron en la época en que comenzó el desastre de la editorial, entre otras cosas, por los malos manejos de una nueva directora que nos habían puesto, que no sabía absolutamente nada.


- ¿Cuando cerró Columba, usted ya trabajaba para editoriales de afuera?


- Sí, sí. Prácticamente la mayoría ya trabajábamos para afuera. Paralelo con Columba, yo ya trabajaba para la editorial Eura de Italia, por ejemplo. Para la Marvel y para otra editorial de ilustraciones que se llama SQP (ambas de Estados Unidos). Y he hecho un montón de cosas más ¿no?, con dibujos animados, cosas así.

- Existe una serie suya muy conocida acá, de las que todo el mundo habla, pero de la que sin embargo no se publicó nada en castellano. ¿Cómo llegó a Hiras, el hijo de Nippur?

-Cuando yo coordinaba los libros de Thalos me puse en contacto con Robin Wood para ver si nos cedía los derechos para publicar Merlín, que había hecho con Alcatena, y que es lo que más me gusta de Quique... Me encanta ese Merlín.

- Y la edición les quedó perfecta.

-Fue una edición muy laburada con Germán D'Agostino; entre los dos la armamos.
Bueno, en esa época había un grupo que se llamaba Nippurweb, integrado especialmente por gente de Rosario. Y allá me encontré con un flaco que se llamaba Germán Lanzillotta que me pidió que le hiciera un Nippur para el grupo. Ese Nippur se lo llevaron mucho tiempo después a Robin al hotel en el que estaba, y yo llegué ahí minutos después de que los rosarinos se fueran; Robin me puso entonces ese Nippur sobre la mesa y me dijo 'yo quiero que dibujes Nippur'. Y yo miré ese Nippur y le dije 'no, yo a Nippur no quiero dibujarlo'.

- ¿Por qué?

-No, porque Nippur para mí eran Lucho (Olivera), Ricardo (Villagrán), (Carlos) Leopardi y las maravillas que había hecho Jorge (Zaffino). Yo no me veía ahí.
Entonces Robin me dice 'dejame pensar' y ahí surge la serie Hiras, un Hiras de veinte años que hubo que reinventar. La imagen del Hiras actual es mía, basada en el guión de Robin ¿no? Y así fue como arranqué.

- ¿Cuántos episodios llegó a hacer?

-Hay un total de dos libros publicados, más de cien páginas son. Once, doce episodios serían: hay una saga completa, la otra no porque yo ahí me retiré, me enojé con Robin.

-¿Nos quiere contar? Sea buena persona...

-Es que es medio complicado de entender... Yo no estaba en buena relación con la Eura, yo le dije a Robin que no quería trabajar para la Eura, y yo había entendido -por ahí entendí mal, pero yo entendí eso- que ese trabajo iba a ser para otra editorial. De hecho, yo a Hiras le doy un toque de cómic americano porque había una intención de meterlo en ese mercado. Si yo sabía que Hiras se iba a publicar en la Eura no lo hubiera dibujado así, porque sé que eso no es lo que le gusta al lector italiano; y tampoco lo hubiera hecho si sabía que era para la Eura. Yo quedé en una mala relación con los tanos cuando hice un Conan de Marvel que se publicó en Italia; ellos se enojaron y me bajaron el dedo y me dejaron unos meses sin laburo, y sin ser culpa mía ¿qué sabía yo? La Marvel es inmensa ¿qué sabía yo que Panini iba a sacarlo allá y que ellos se iban a calentar? Y bueno. Yo también me quedé muy enojado con ellos; es más, un tiempo después se me ofreció dibujar Dago y me negué, no quise, no quería saber nada. Yo estaba enculadísimo y gracias a Dios tenía laburo.

- Y en todo este tiempo que pasó ¿se recompuso la relación con Eura, ahora llamada Aurea? ¿Volvió a trabajar con ellos?

-Sí sí, es gracioso ¿no? Pero el Hiras hizo que se recompusiera un poco la relación porque yo empecé a tener contacto directo con ellos que no tenía antes. O sea, Robin daba esa libertad de que sus dibujantes se comunicaran directamente con los capos de la editorial y se estableciera una relación cordial... Muchos archivos se los pasaba directamente yo, los ayudé en algunos errores que habían cometido...
Y es muy loco porque ahora están publicando tapas mías.

- ¿Usted está produciendo ilustraciones de portadas para ellos?

-No no no. Yo tengo material hecho para Estados Unidos en blanco y negro que se lo doy a coloristas que lo pintan y lo transforman en portadas. Es como que hubo una vuelta de tuerca en la relación pero hasta ahí nomás ¡historietas no les hago ni en pedo! Además pagan dos mangos...

- ¿Hiras fue lo único que hizo con Robin?

-Publicado sí. Porque antes de dibujar Wolf yo hice un unitario con Wood, que justamente sirvió para que por ese unitario me dieran la serie Rodwin de Britania, que luego le pusieron Rodwin de las Galias. Y ese unitario quedó inédito, se lo guardó Presa. Había toneladas de material así... Aparte de eso, yo hice lápices de Dennis Martin para Lito Fernández cuando los guiones todavía eran de Robin. Ahí conocí a Robin, en esa época, en los setenta. A Robin, a Oesterheld...

- Vi episodios de Argón el Justiciero dibujados por usted…

-Claro, con él empecé. El primer guión que tuve en mis manos fue de Oesterheld

- ¿Actualmente para qué editorial está trabajando? ¿Qué está haciendo relacionado con el dibujo, obviamente?

-Así en el medio local, lo que estuvo copado el año que pasó fue el regreso de Crazy en Universo Retro. Surgió lo de Fog of War y tengo un contacto con una editorial correntina de cuentos cortos -Nube Ediciones, se llama-, en la que también publicó Ricardo Villagrán; para ellos hice un corto de leyendas argentinas, cuatro o cinco páginas.
Pero mi laburo para Estados Unidos desde 2003, consiste en diseñar personajes para estudios que trabajan para Hollywood. Es un grupo de dibujantes que trabajamos el cómic como parte de algo más grande. Ya el cómic no es como negocio solamente el cómic, es una empresa de entretenimientos: tiene que ser el cómic, las trading cards, los jueguitos para consola... bah, lo que se te ocurra: remeras, películas, etc.

- ¿Es un trabajo que hace desde casa o debe acercarse allá cada tanto a decir presente?

-Me lo piden, me lo piden; hace rato que me están hinchando las bolas con ir a San Diego, a ellos les gusta el tema este del contacto directo, pero mi problema es que soy fóbico a los aviones entonces tengo toda una historia de mierda.
Pero más allá de eso, la relación con ellos está más que bien. Ellos son afroamericanos ¿viste? y empezaron a tener éxito con lo que hacen con Underworld -con Inframundo-, esa saga es de ellos. En 2015 estrenaron 'Yo Frankenstein', la peli con Aaron Eckhart, el flaco ese que hizo de Dos Caras en la de Batman... Yo para ellos creo personajes -perdí la cuenta de cuántos superhéroes he creado- con los que de repente no sabés qué puede pasar: algunos tienen destino de consola, para una Xbox o una Play 4; pueden ser para un show de televisión... Va para cualquier lado, ellos manejan eso y yo estoy a full con eso. Hago los diseños -pueden ser superhéroes, pueden ser guerreros, pueden ser soldados de alguna de las guerras- y aparte de eso, armo la novela gráfica, cosa que suele tener unas cien páginas, algo así. Entonces ellos se encargan luego de presentar la carpeta en la que están los diseños de los personajes, de los escenarios y, por supuesto, está la novela gráfica.

- ¿Y quién es su guionista?

-El guionista con el que laburo yo se llama Kevin Grevioux.

- Objetivamente ¿es bueno?

-Muy muy bueno. Es el productor de Underworld; productor y actor. Es uno de los hombres-lobo en la saga. Y tiene un estilo de guión cinematográfico que a mí me gusta mucho. Es muy loco, porque pese a la distancia encajamos muy bien. A él casi lo traigo acá para un evento pero menos mal que no lo traje porque fue uno de esos eventos desastrosos que se cayeron a pedazos.

- Es cierto. A usted lo hemos visto seguido como organizador de eventos ¿nos cuenta en cuáles participó?

-A mí me tocó estar varios años en la famosa “Animate”, hasta 2014 que se hizo pelota todo. Yo me encargaba del área de los artistas, de los dibujantes... Estaba en eso hasta que se transformó en la “MonsterCon”, que realmente fue un monstruo. Y fue una pena porque era una plaza muy importante, La Rural nada menos. Yo aposté, yo creí en eso, y luego... ¿viste cuando te sentís un pelotudo? Realmente yo creí que iba a funcionar. Y ahí hubo mucha gente golpeada que no lo merecía, como Alejandra Marquez, que se tuvo que comer piñas que eran todas para el verdadero responsable, que era Pablo Muñoz, vamos a decirlo con todas las letras. Se equivocó y yo sigo diciendo que para mí él no es un mal tipo sino un gran bobo. Y es una lástima.

- Ud. también organiza sus propios eventos a nivel local.

-Yo aproveché todas esas movidas que se dieron en más de diez años, y aquí fui uno de los principales promotores del armado de las ferias medievales cuando todavía nadie conocía lo que era una feria medieval. O sea, se reunían los chicos, muchos de ellos muy buenos artesanos, pero nunca conseguían un buen espacio. Y yo se los conseguí en el colegio en el que trabaja mi mujer y en el que trabajo yo también enseñando dibujo.
Así comencé haciendo ferias medievales, y luego convenciones dedicadas a Star Wars y a Tolkien. Les permitíamos poner stands para que vendieran su mercadería, y nosotros cobrábamos una pequeña entrada para beneficio del colegio. Lo que sí quiero destacar es lo que hacen los muchachos de Star Wars, porque ellos vienen colaborando con nosotros no solamente al asistir a nuestros eventos participando y trayendo muestras y sus trajes y sus colecciones, sino que también en todos los eventos siguen recaudando plata para nosotros, plata que es necesaria. Por eso es que hago tantos encuentros de estos en beneficio de la escuela. Y me gusta. Ahora, para el 8 y 9 de abril estoy preparando una muestra homenaje a Columba acá en Tigre. "Tigre Cómic 2", se llama; ya habíamos hecho una hace unos años atrás. Justamente hoy estaba armando eso y es un despelote. Habrá una muestra dedicada a Columba y en una de las salas haremos un homenaje a Enrique Villagrán. Yo estoy muy ligado a Enrique y a su estudio, por eso hago este homenaje: es MI homenaje a un tipo que yo quería mucho.

- ¿Nos cuenta algo de su labor docente?

-A mí me gusta la docencia porque yo doy clases de dibujo acá, en mi estudio, pero es para gente más especializada, ya con algunos conocimientos; pero también doy en la escuela... y ambas cosas son un alimento para el alma, es un cable a tierra, te desconecta, te aggiorna estar con chicos de distintas edades que te mantienen al tanto de las novedades, de lo que se ven en la tele, en Netflix, en Internet, en Youtube. Entonces vos te mantenés al día con la información que te bajan todos estos personajes. Y es muy gratificante ver el resultado, ver que un tipo que salió de acá dibuja para la Dark Horse, o hace dibujos animados, o hace escenografías...

- Hay toda una idea preconcebida acerca del dibujante solitario, ¿no? pero Ud. mencionó su relación de muchos años con los hermanos Villagrán, especialmente con Enrique...

-Pero yo no trabajaba en el estudio, yo era también muy solitario. Mi compañero era Walter Alarcón, y con él el contacto se mantuvo siempre. Comemos asado, jugamos al fútbol... La relación que tengo con él me gustaría tenerla con otros colegas que, como viven en Capital, se me dificulta acercarme para ir a visitarlos y a ellos les cuesta también venir hasta acá. Pero nos mantenemos en contacto por teléfono, por Facebook... Entonces cuando hay eventos yo los invito y nos encontramos ahí, que para eso también están. Y recordamos... y terminamos hablando siempre de lo mismo

- Así funciona la nostalgia.

-Y sí, y sí...

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