Sexo y erotismo
Relato

El diablo de ojos café

Más y mejores orgasmos.

La reconocí por sus labios rojos, pero no esperaba que fuera más linda que las fotos. Me saludó con una sonrisa radiante que me hizo entrar en confianza enseguida. Sus ojos color café brillantes me hacían pensar que algo ocultaba y a su vez podía ver la transparencia absoluta. Su cuerpo parecía tallado por ángeles, estoy seguro que cada centímetro daban como resultado la cuenta perfecta.

Llevaba puesta una remera rosa pastel con la que exhibía su llamativo escote, una calza negra que marcaba sus piernas y en los pies tenía unas botas cortas que la hacían ver más alta.

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Tips para satisfacer a un hombre Para mejorar la relación sexual es fundamental conocer qué le gusta a los hombres en su generalidad. Ocho tips para no fallar: – Animarse a hablar de sexo Las creencias limitantes que imponen la sociedad al momento de hablar de sexo perjudican a muchas parejas. Toda relación debe tener presente tres pilares: la comunicación, la confianza y el respeto para mantener una pareja en armonía. Nadie es adivino de qué le gusta al otro. La mujer le tiene que preguntar a su hombre que le gusta, cuáles son sus fantasías y por supuesto, animarse a descubrir. – Tomar la iniciativa Muchas mujeres están acostumbradas que el hombre sea quien las busca para tener relaciones. Una buena manera para atraparlo es realizando un efecto sorpresa. Por ejemplo: Una pareja va en el auto y la mujer comienza a acariciar la entrepierna del hombre. Cuando paran el auto, ella desabrocha su pantalón y le realiza sexo oral. La clave es desinhibirse por completo y divertirse jugando. – No alargar eternamente los preliminares En el juego previo a la penetración, los hombres pueden entrar en climax mucho más rápido que las mujeres. Un gran porcentaje de hombres estima que una buena previa debería durar como máximo 20 minutos. Para las mujeres que les cuesta erotizarse en menos tiempo, lo mejor es realizar la previa antes de que todo suceda. Un buen ejercicio es imaginar lo que va a suceder o recordar algo o comunicarse con su pareja y contarle lo que fantasea. – Sí al sexo oral A la mayor parte de la población masculina le encanta el sexo oral y mucho más si se realiza con ganas y pasión. La lengua es un órgano muscular que vive lubricado y no solo lubrica la zona, sino que tiene múltiples movimientos para estimular cada parte del pene. Durante la felación, se pueden usar las manos para masturbar al hombre y a su vez utilizar la boca. No hay que olvidar que los testículos son una zona muy sensible y a muchos les encanta que se los estimulen con delicadeza. Las partes claves para estimular con la lengua la línea que divide los testículos, el frenillo del pene y el glande... MÁS INFO EN MUNDOLUJURIA.COM #SEXO #SEX #FELACION #HOT #HOMBRE #SEXY #CAMA

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Después de meses me animé a invitarla a salir. Desde el primer día yo le confesé que estaba de novio. Estoy seguro que la razón por la que fue no era porque pensaba que esto iba a prosperar.

Nos pedimos un café, no sabía cómo comenzar la conversación. Admito que estaba nervioso, algo no muy común en mí.

Estábamos sentados frente a frente y ella con una sola pregunta rompió el hielo.

— Al fin nos conocimos, ¿me imaginaste así o me veo diferente a las fotos? —me dijo.

¿Cómo le iba a decir que nunca había imaginado que iba a ser mucho más hermosa en la vida real porque solo personalmente podía ver el brillo de sus ojos color café? —Sos la misma, no me mentiste —le respondí. Se rió y me comenzó a preguntar sobre mi último viaje.

Mientras le contaba detalles del viaje, ella me miraba fijamente con una sonrisa en su rostro. Cada segundo que pasaba con ella más pensaba qué se sentiría besar esos labios rojos. Luego, le pregunté como era su estado sentimental.

—Estoy soltera, ya hacen varios años. Todavía el amor no llegó a mi vida — me dijo ella.

— ¿Nunca te enamoraste? —le pregunté.

—Sí, me he enamorado pero no te ilusiones, no me voy a enamorar de vos.

— ¿Por qué no? —le consulté.

—Entiendo, esa es tu manera de pedirme una oportunidad, lo voy a pensar —me dijo riéndose con una sonrisa picaresca.

Me volvía loco lo seductora que era, jugaba con mis pensamientos, estoy seguro de que sabía cada cosa que se me pasaba por mi cabeza y sobretodo que moría por besar esos labios.

Seguimos charlando sobre nuestros proyectos y sueños. Era una mujer que tenía muy en claro que quería para su vida y que no. Pero todavía yo no sabía en qué grupo pertenecía. Se suponía que no tenía que importarme ya que seis años en pareja no se pueden tirar por la borda con una mujer que recién conocía.

Se levantó de la mesa y fue al baño. Me quedé solo, confundido, sin entender que me pasaba. Pensaba que pasaría si dejaba a mi pareja por esta mujer que recién conocía. Era una locura lo que estaba pensando.

De pronto, alguien me tapa los ojos, mi corazón se acelera y ella me da un beso en la boca. Sus labios se sentían calientes y tan suaves como los pétalos de una rosa. Volvió a sentarse en la mesa y me preguntó riéndose—: ¿No habrás pensado que era otra persona?

Sus juegos me habían vuelto loco, mi respiración se aceleraba y ella me provocaba más y más. 

— ¿Qué pensás? —le pregunté.

—En que me encantaría que me vieras debajo de esta ropa.

Sin responder nada, pedí la cuenta y fuimos al motel más cercano. Entramos a una habitación muy acogedora y sin perder un segundo más. La apoye contra la pared dada vuelta y acaricié su cola mientras besaba su cuello.

Le empecé a sacar sus prendas y cuando la dejé completamente desnuda me arrodillé y comencé a lamer cada milímetro de su vagina. Creo nunca haber sentido el gusto de una más rica.

Fui subiendo para besar sus pechos y aseguro que fueron los más suaves que alguna vez acaricié. En ese momento, ella me agarró mi mano y me llevó hasta la cama. Me sacó mi ropa y fue recorriendo con su lengua mi entrepierna hasta llegar a mi pene.

Estaba en las estrellas, su lengua jugaba con la cabeza de mi pene, lo lamía y lo metía hasta el fondo de su hermosa boca. Fue subiendo dándome besos por todo mi cuerpo hasta estancarse en mi cuello.

El movimiento de su vagina toda mojada refregándose sobre mi pene me llevaba al éxtasis más profundo. La penetré y se sintió riquísimo.

Mientras saltaba sobre mí comenzó a masturbarse y no me sacaba ni un minuto su mirada sobre mí. Era una obra de arte ver como gemía cuando lo hacía.

La levanté, la puse en cuatro y empecé a penetrarla desenfrenadamente y a su vez le tiraba el pelo. —Eso es todo lo que tenés —me dijo.  Le encantaba meterme presión. La besé por todo su cuerpo mientras estaba acostada sobre la cama. Sobre ella la seguí penetrando y me gritaba que quería que le eyaculara en su boca.

La agarré de la mano y la llevé hasta la ducha, el agua caía sobre sus pechos como una cascada. La alcé, la seguí penetrando y fue ahí cuando con un grito de placer llegó a tener su más dulce orgasmo.

Se puso de rodillas bajo la ducha y me dijo—: Ahora te toca a vos. Acabé en su boca y se derramó en sus pechos.

Mientras ella se bañaba yo me quedé acostado en la cama del hotel y me decía a mí mismo que esto estaba mal porque ella me volvía loco y que no sabía qué hacer.

Volvió con su cabello mojado y se recostó al lado mío. —¿Qué pasa? —me preguntó. No le respondí porque ya sabía que ella se daba cuenta.

— No te quiero ver nunca más. Porque yo también me enamoré de vos —me dijo y se fue.

Jamás la volví a ver. 

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