Política
Entrevista exclusiva con NOVA

Yamil Santoro: "La oposición está teniendo un rol miserable"

  • "Hay fuerzas políticas que ven en el caos un rédito", Yamil Santoro, dirigente de Cambiemos y fundador del nuevo espacio político Mejorar. (Foto: Giselle Pons-NOVA)
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  • "Habría que haber ajustado con mayor velocidad", Yamil Santoro, dirigente de Cambiemos y fundador del nuevo espacio político Mejorar. (Foto: Giselle Pons-NOVA)
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  • "Hay una cuestión personal de Cristina de narcisismo, de ego jodido", Yamil Santoro, dirigente de Cambiemos y fundador del nuevo espacio político Mejorar. (Foto: Giselle Pons-NOVA)
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  • "El sindicalismo argentino sigue sin estar a la altura de las circunstancias", Yamil Santoro, dirigente de Cambiemos y fundador del nuevo espacio político Mejorar. (Foto: Giselle Pons-NOVA)
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Yamil Santoro, dirigente de Cambiemos y fundador del nuevo espacio político Mejorar, es candidato a miembro del Consejo de la Magistratura. Quiere cambios en el Poder Judicial y asegura que el año que viene va a haber mejoras en la economía del país.

-¿Cómo te cayeron los comentarios en Twitter criticándote por defender a un policía que mató a un ladrón?

-Lo que ha pasado en la Argentina es que se ha demonizado el accionar legal de las Fuerzas de Seguridad. Distinto es un caso de gatillo fácil o tirar gases pimienta a manifestantes que no hacen nada. Hay que reconocer abusos en los que el Estado debe poder identificar y desplazar a cualquier agente que haga eso. Pero si no logramos rejerarquizar a las Fuerzas como las garantes del orden, entramos en una sociedad en donde el rol del Estado se desdibuja y es violencia contra violencia. Lamentablemente hay fuerzas políticas que ven en el caos un rédito y creo que es lo contrario: justamente la democracia nos debe enseñar que cualquier disputa o necesidad hay que canalizarla por las vías institucionales. Lo que he visto los últimos días es que, a raíz de supuestas necesidades, justifican cualquier tipo de barbaridad. Nada justifica que se dañe, mate, robe a otra persona, ahí se le acabó el sistema operativo.

Quizás cometí alguna imprudencia en decir ciertas cosas, pero me parece que si no entendemos que la persona defiende sus derechos constitucionales, estamos abriendo la puerta al desmán social, lo que es muy peligroso.

-¿Quiénes crees que están detrás de los saqueos?

-No me gusta entrar en teorías conspirativas, prefiero pensar que hay grupos de personas que identifican oportunidades para hacer cagadas y sacar ventajas de eso. Algunos tendrán motivaciones políticas, otros verán la posibilidad de llevarse un plasma. Hay fuerzas políticas que, aunque no me conste que hayan promovido los hechos de violencia, indudablemente los apañan y eso es un comportamiento que está por fuera de la convivencia democrática.

-¿Qué te pareció la salida de Ricardo Lorenzetti?

-Oxigena a la Justicia. Lorenzetti, durante estos últimos años, ha tenido múltiples cuestionamientos. De hecho, probablemente uno de los más significativos es haber administrado los recursos de la Justica de una manera no responsable. La Justicia ha tenido superávit más de una década cuando uno de sus problemas es la falta de recursos para poder llevar adelante su trabajo. Entonces por un lado tenés dinero, pero por el otro no solucionas problemas. Su salida ayuda a volver a esperanzarnos con un Poder Judicial que pueda brindar justicia imparcialmente.

-¿Es posible pensar en imparcialidad sabiendo que fue elegido por Mauricio Macri?

-Es lo que manda la Constitución Nacional. Quien designa a un ministro de la Corte Suprema de Justicia es el presidente con acuerdo del Senado. No es que Macri se metió y se atribuyó una facultad que no es propia. Además, Carlos Rosenkrantz fue elegido casi por unanimidad y es peronista, no es una persona que viene del riñón del PRO.

-¿Cómo avanza la denuncia contra Estela de Carlotto?

-Lo está tramitando el INADI, donde están haciendo el relevamiento de los hechos discriminatorios, a mi entender. Cuando hayan terminado de dictaminar, le van a dar el derecho de defensa para que haga un descargo y, a partir de ahí, habrá un dictamen administrativo para definir si hubo o no un acto discriminatorio y en todo caso se sabrá cuáles son las recomendaciones que le harán a Carlotto para que sea sensibilizada.

Hay que saber diferenciar su labor, reconocido internacionalmente, en toda esta cuestión vinculada a los Derechos Humanos. Me parece que es un ejemplo para muchos de nosotros, de constancia, pero las personas tenemos varias facetas. Así como es la referente de los Derechos Humanos, también es la militante kirchnerista, y cuando se saca el sombrero y se pone a querer defender a Cristina Kirchner no habla desde el lugar de la defensora de los DD.HH., sino desde la persona que tiene un posicionamiento político. Cada uno puede ser muy exitoso en un campo y, a la vez, inconveniente a través de sus declaraciones y posiciones.

-¿La situación económica es crítica?

-La alternativa del Fondo Monetario Internacional es un ajuste radical. Argentina no tiene plata y gasta más de la que tiene. Si vos no tenés más plata, no podés cobrar más impuestos porque tenés la presión fiscal prácticamente más alta del mundo, tenés el Estado fundido, déficit primario, déficit comercial y no querés endeudarte, la alternativa es un ajuste de shock. Hay personas que odian al FMI, pero tienen consignas vacías y ganas de joder, y para ellos es más importante que la búsqueda de generar soluciones.

-¿Vamos a salir de esta crisis?

-Lo que estamos viendo son los límites del gradualismo por algunas errores propios, pero además se vinieron todos los planes en contra. Nadie pudo haber anticipado el año pasado el aumento de tasas de los Estados Unidos y que (el presidente Donald) Trump tenga el éxito en términos de gestión que tuvo, convirtiendo al país en una aspiradora de dólares y poniendo a todas las economías emergentes en jaque.

El segundo problema es que nuestro principal socio comercial, que es Brasil, está en cinco años de malaria. Además hay una sequía mundial que destruyó dos puntos del PBI. De hecho, la recesión que vamos a tener este año, si no hubiéramos tenido sequía, no la tendríamos.

Más allá de que yo creo que habría que haber ajustado con mayor velocidad y con más fuerza de entrada, también debo reconocer que el gradualismo lo que buscaba era disminuir los costos a la sociedad y las fricciones de encarar una política de ajuste y le salieron mal todas las que les podía salir mal. Lo que le pasa a la Argentina es que, a raíz de la crisis macroeconómica heredada, tiene pocos recursos para responder ante problemas internacionales.

-¿Macri pensó en abandonar su cargo?

-No, son especulaciones de parte de las personas que claramente, a pesar de las dificultades que está atravesando el Gobierno, siguen sin tener chances electorales, así que creo que es más una expresión de deseo de parte de ciertos opositores. Creo que el año que viene la economía va a reactivar. De hecho, tampoco es que la situación económica es crítica. Para el segundo semestre del 2019 se van a empezar a ver condiciones más favorables para el bolsillo, luego de seis meses difíciles. No por ello van a ser trágicos, pero tendremos que ajustarnos un poco el cinturón.

-¿Va a haber un repunte en la imagen de Macri?

-Ese es el gran desafío, porque una cosa es la economía repunte y otra es lo que tarde ese impacto en trasladarse a la opinión pública. Va a condicionar el panorama electoral del año que viene. Espero que el Gobierno tenga la prudencia de priorizar ordenar las cosas, a pesar de que eso le pueda llegar a implicar cierta impopularidad. Hace falta un gesto de grandeza de priorizar a la Argentina antes que a las elecciones.

-¿Y la impopularidad que genera Marcos Peña?

-Cualquier persona que tiene el rol de controlar a los otros es resistido. Peña tiene un rol de control de gestión. En ese sentido ha fracasado el modelo anterior de gestión propuesto por el triángulo Peña, (Gustavo) Lopetegui y (Mario) Quintana, por ende, los cambios que han habido en el último tiempo acusa recibo de que parte de lo que se había planteado no era de lo mejor. Hay que ver cuánta de esa responsabilidad le corresponde a Peña o cuánto a ese esquema de cogobierno que se había planteado. Es importante que algunos actores que estuvieron relegados, como Ernesto Sanz, puedan ahora recuperar cierto protagonismo.

-¿Cómo ves a Cristina para el año que viene?

-Es una alternativa, pero tiene un techo muy bajo, entonces difícilmente logre en una eventual segunda vuelta congregar los votos. Sin especular con su situación judicial, creo que Cristina contribuiría a una reelección de Mauricio casi segura contra otros candidatos que podría presentar el PJ con mayores chances electorales.

Más allá del nivel, hay una cuestión personal de Cristina de narcisismo, de ego jodido, por lo que puede llegar a pretender competir a pesar de que su participación podría favorecer a Mauricio. Nos va a resultar más que interesante poder contrastar los dos modelos.

-¿Crees en la famosa frase “no vuelven más”?

Hay que dejar de pensar la democracia en términos de bloques hegemónicos. Los kirchneristas están, no tienen que volver a ningún lado, tienen su grado de representación. Quizás ganan o quizás no. La oposición está teniendo un rol miserable y estamos perdiendo la oportunidad de construir.  

-Los votantes van a estar en alerta por los aportantes truchos…

-La Justicia lo está investigando y espero que llegue a fondo. En Argentina, el financiamiento de los partidos políticos es terriblemente “choto”. Está mal planteado el sistema y se da lugar a cualquier tipo de avivada. Hay gente que legítimamente quiere aportar y no lo puede hacer. Eso no quita que indudablemente hay gente que se equivocó y espero que rinda cuentas en la justicia y tenga todas las sanciones que corresponden. Además de eso, hay que investigar el origen de esos fondos.

-¿Cómo ves el paro del 25 de septiembre?

-Anunciar con un mes de anticipación un paro habla de la no necesidad real del paro. Es un intento por parte de la CGT de ganar protagonismo a la hora de canalizar ciertos reclamos. Tampoco los problemas de Argentina se resuelven parando. El sindicalismo argentino sigue sin estar a la altura de las circunstancias. Confío en que las mismas bases van a ir jubilando a estos dirigentes que no logran entender cuáles son los problemas genuinos del país y cómo puede haber un sindicalismo que contribuya a resolverlos y a generar condiciones de posibilidad de crecimiento económico y mejor distribución, y no esta cuestión parasitaria de tratar de lucrar con las obras sociales y de ver cómo beneficiar a sus familias, como los Moyano.     

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